Miqueas 1 Biblia Straubinger Capítulo 1 de 7

Miqueas 1

Libros proféticos · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 5, 1-12 Índice de libros

Introducción de la edición

La Sagrada Escritura conoce dos profetas que llevan el nombre de Miqueas o Mica; uno que vivió en el reino de Israel (III Reyes 22, 8 ss.) en tiempos del rey Acab (813-854), y otro que profetizó en el reino de Judá (Jeremías 26, 18), reinando Joatam (138-136), Acaz (136-121) y Exequias (721-693). Este segundo nos dejó el presente libro. De su vida solamente sabemos que era oriundo de Morasti (Moréset), pequeño lugar situado cerca de Eleuterópolis (hoy Beit Dschibrin) al suroeste de Jerusalén. La Iglesia lo venera como mártir y celebra su fiesta el 15 de enero.

El marco histórico en que se encuadra la actividad de Miqueas es determinado por los tres reyes mencionados en 1, 1: apogeo de Judá bajo Joatam; humillación e invasiones enemigas en el reinado de Acaz y Ezequías; idolatría y vicios que provocaron la restauración del culto por este santo rey.

El libro se compone de tres discursos. El primero (capítulos 1-2) se dirige contra los reinos de Israel y Judá, a los cuales predice la ruina, pero también el regreso del cautiverio y la erección del reino mesiánico. El segundo discurso (capítulos 3-5) trae amenazas contra los príncipes y jueces, contra falsos profetas y malos sacerdotes, contra Sión y el Templo, el cual será destruido en castigo de las maldades, pero al mismo tiempo promete felicidad futura, gloria para Jerusalén como centro de todos los pueblos, la restauración del reino de David y la venida del Mesías que nacerá en Belén. El tercer discurso (capítulos 6-1) contiene exhortaciones al arrepentimiento, anuncia el perdón y muestra el camino de la salvación. Concluye el Libro con un himno rebosante de promesas y de esperanzas.

Miqueas se distingue por la belleza y sublimidad de su lenguaje, que es «terrible, desnudo y audaz en las conminaciones (3, 12), elevado y grandioso en las promesas (4, 1 ss.; 5, 1 ss.), tierno y patético en sus quejas y lamentos (6, 1 ss.)». Tiene mucha semejanza con su contemporáneo Isaías, junto con el cual Miqueas inaugura el siglo de oro de la literatura hebrea.

Texto de Miqueas 1

1 Palabra de Yahvé que llegó a Miqueas, morastita, en los días de Joatam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, sobre las cosas que vio en orden a Samaria y Jerusalén.*

Amenaza contra Samaria y Judá

2 ¡Oíd, pueblos todos!
¡Atiende, oh tierra,
y cuanto en ella se contiene!
¡Sea el Señor Yahvé testigo contra vosotros,
el Señor desde su santo Templo!

3 Pues he aquí que Yahvé
va a salir de su morada,
y bajará para hollar las alturas de la tierra.*

4 Debajo de Él se derriten los montes
y se hienden los valles;
son como la cera delante del fuego,
como las aguas que se precipitan por un despeñadero

5 Todo esto por la prevaricación de Jacob
y por el pecado de la casa de Israel.
¿Cuál es la prevaricación de Jacob?
¿No es Samaria?
¿Y cuáles son los lugares altos de Judá?
¿No es Jerusalén?*

6 Haré de Samaria un montón de piedras en el campo,
un lugar para plantar viñas;
arrojaré sus piedras en el valle,
y descubriré hasta sus cimientos.

7 Serán destrozadas todas sus estatuas,
y quemadas todas sus ganancias de prostitución.
Destruiré todos sus ídolos,
porque lo que ella ha acumulado
es salario de prostitución,
y en salario de prostitución se convertirá.*

8 A causa de esto me lamentaré
y prorrumpiré en alaridos;
andaré descalzo y desnudo;
plañiré como los chacales,
y gemiré como los avestruces.*

9 Pues es irremediable la llaga de ella,
puesto que ha penetrado en Judá;
ha llegado hasta las puertas de mi pueblo,
hasta Jerusalén.

Plagas sobre Jerusalén y Judá

10 No digáis nada en Gat;
no vayáis a llorar en Acó;
revolcaos en el polvo de Betrafa.*

11 ¡Pasa tú, oh moradora de Safir,
en vergonzosa desnudez!
No pueden salir
los habitantes de Saanán;
el llanto de Bet-Haesel
os priva del apoyo de ellos.

12 La habitante de Marot espera salud,
porque de Yahvé ha descendido el mal
sobre la puerta de Jerusalén.

13 ¡Ata al carro el corcel,
oh moradora de Laquís!
Origen de pecado fue ella
para la casa de Sión,
pues en ti se han hallado
las prevaricaciones de Israel.

14 Por tanto habrás de renunciar
a Moréset-Gat;
las casas de Acsib son para engaño
de los reyes de Israel.

15 También a ti enviaré un heredero,
oh moradora de Maresá;
la gloria de Israel se retirará a Odollam.*

16 Pélate la cabeza y ráete
a causa de tus queridos hijos;
ensancha tu calvez como el buitre;
porque se han ido al cautiverio,
lejos de ti.*

Elegir libro y capítulo

Pentateuco

Libros históricos

Libros sapienciales

Libros proféticos

Evangelios

Hechos de los Apóstoles

Cartas y Apocalipsis