Texto de Salmo 130 (131)
Infancia espiritual
1 Cántico gradual. De David.
Yahvé, mi corazón (ya) no se engríe
ni son altaneros mis ojos.
No ando tras de grandezas
ni en planes muy difíciles para mí;*
2 lejos de eso, he hecho a mi alma
quieta y apaciguada
como un niño que se recuesta
sobre el pecho de su madre;
como ese niño, está mi alma en mí.*