Texto de Salmo 55 (56)
Si Dios conmigo, ¿quién contra mí?
1 Al maestro de coro. Por el tono «Paloma silenciosa de la lejanía». De David. Miktam. Cuando lo prendieron los filisteos en Qat.*
2 Apiádate de mí, oh Dios,
porque el hombre me pisotea,
me oprime con su ataque incesante.
3 Todo el día
tratan mis enemigos de devorarme,
y son muchos
los que me combaten... Oh Altísimo,
4 el día en que me invada el temor,
confiaré en Ti.*
5 Me gloriaré en la promesa de Dios,
confiado en Dios no temo.
¿Qué podrá contra mí un hombre de carne?*
6 Siempre toman a mal mis palabras,
todos sus pensamientos son para mi daño.
7 Se conjuran, ponen asechanzas,
observan mis pasos,
buscando cómo quitarme la vida.*
8 Devuélveles otro tanto por su iniquidad;
oh Dios, abate los pueblos en tu ira.*
9 Tú cuentas los pasos de mi vida errante;
recoges mis lágrimas en tu redoma.
¿No están acaso escritos en tu libro?*
10 Así pues mis enemigos retrocederán;
cada vez que apelo a Ti
conozco que Dios está conmigo.*
11 Me gloriaré en la promesa de Dios,
12 confiado en Dios no temo.
¿Qué podrá contra mí
un hombre de carne?
13 Te debo, oh Dios,
los votos que te hice;
te ofreceré sacrificios de alabanza.*
14 Pues Tú has librado
mi vida de la muerte,
y mis pies de la caída,
para que ande yo ante la faz de Dios
en la luz de los vivientes.*