Novena de Navidad – Día IX

NOVENA DE NAVIDAD

Día noveno

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Oración inicial para todos los días

Dios Padre Todopoderoso, que por amor has enviado a tu Hijo al mundo, nacido en la fragilidad de nuestra naturaleza, para sanar la herida que dejó el pecado; nacido en la humildad y sencillez del pesebre de Belén; te pedimos en esta novena que nos concedas aquella humildad y sencillez que arrebatan el Reino de los cielos a quienes en la tierra las posean; la pureza de corazón, contra las torcidas intenciones; y la firme determinación de echar fuera de nosotros el pecado, para hacer lugar en nuestras almas al Divino Niño que desea morar y reinar en ellas para siempre. Junto con estas virtudes, te pedimos que nos concedas la gracia de…

(Cada uno pide con fe en su corazón la gracia que desea alcanzar)

…Si es para tu mayor gloria y salvación de mi alma.

Meditación: “La alegría de la Navidad”

Todos los misterios de Cristo vienen a enseñarnos algo. Pero no debemos olvidar que, además, los misterios de Cristo vienen a “traernos algo” … y entonces, cabe preguntarnos: ¿qué nos trae este misterio del nacimiento humilde y sencillo de Dios en el mundo?, y la respuesta primera de esta festividad es, sin lugar a dudas, “la alegría del corazón”. El Niño que ha venido al mundo para salvar a los hombres nos trae la alegría de la salvación, y es por eso que nosotros debemos alegrarnos junto con Él.

San Bernardo dice: “Nació Cristo en invierno, nació en la noche… ¿acaso es esto una casualidad?, ¡no!, no es una casualidad, sino que desde ya nos enseña que debemos alegrarnos porque este niño vino a traer luz donde había tinieblas, vino a traer salvación donde había condena, vino a traer paz donde había discordias.”

¿Por qué más nos alegramos tanto en esta noche, nosotros, los católicos del mundo entero?… el papa Benedicto nos enumera varias razones para considerar y alegrarnos en Navidad:

  • Porque Él ya no está lejos. No es desconocido.
  • Porque ahora no es inaccesible a nuestro corazón.
  • Porque Se ha hecho niño por nosotros y así ha disipado toda ambigüedad.
  • Porque Se ha hecho nuestro prójimo, restableciendo también de este modo la imagen del hombre que a menudo se nos presenta tan poco atrayente. Dios se ha hecho don por nosotros. Se ha dado a sí mismo. Por nosotros asume el tiempo. Él, el Eterno que está por encima del tiempo, ha asumido el tiempo, ha tomado consigo nuestro tiempo. Para ofrecernos Él mismo su eternidad.

La Navidad se ha convertido en la fiesta de los regalos para imitar a Dios que “se ha dado a sí mismo”. Y por esto es que junto con el Niño Dios ha nacido la alegría cristiana, o mejor dicho la alegría del cristiano.

Entre tantos regalos que compramos y recibimos no olvidemos el verdadero y principal regalo: darnos mutuamente algo de nosotros mismos.

Oración final para todos los días

 Oh, humildísimo Niño Dios, que quisiste nacer en el frío, apartado y pobrísimo pesebre de Belén, te pedimos la gracia de alcanzar lo que pedimos en esta novena, y junto con ello el firme deseo de no apartarnos más de ti, ni de apartarte de nuestros corazones por medio del pecado, haciendo de ellos una morada cada vez más digna de tu amor mediante la práctica de las virtudes y el compromiso de vivir fielmente nuestra fe.Tú que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.

LETANÍAS DEL DIVINO NIÑO

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Dios Padre Celestial, Ten piedad de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten piedad de nosotros
Dios Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Ten piedad de nosotros
Niño Jesús, palabra hecha carne, Ten piedad de nosotros
Niño Jesús, descendiente de Abraham, Ten piedad de nosotros
Niño Jesús, hijo de José, Ten piedad de nosotros
Niño, Dios con nosotros, Ten piedad de nosotros
Niño, nacido de María en Belén, Ten piedad de nosotros
Niño, adorado por los pastores, Ten piedad de nosotros
Niño, glorificado por los Ángeles, Ten piedad de nosotros
Niño, perseguido por Herodes, Ten piedad de nosotros
Niño, adorado por los Magos, Ten piedad de nosotros
Consagrado al Señor con la ofrenda de los pobres, Ten piedad de nosotros
Salvación para todos los pueblos, Ten piedad de nosotros
Fugitivo en Egipto, Ten piedad de nosotros
Signo de contradicción, Ten piedad de nosotros
Testimoniado por la sangre de los inocentes, Ten piedad de nosotros
Perdido y hallado en el Templo, Ten piedad de nosotros
Cumplimiento de todas las Profecías, Ten piedad de nosotros
Cordero de Dios, que quitas el Pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el Pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el Pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

 

Jesús, José y María,

os doy el corazón y el alma mía.

Jesús, José y María,

asistidme en mi última agonía.

Jesús, José y María,

expire en paz con vosotros el alma mía.

 

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