Después de varias semanas les envío algunas noticias desde la misión de Tanzania. Aprovecho en primer lugar a saludar a todos con nuestro mejor deseo de ¡Felices Pascuas de Resurrección del Señor! Agradecemos los saludos recibidos, y damos gracias a Dios por los abundantes frutos que sigue derramando en tantas misiones del IVE en el mundo, fruto del trabajo abnegado de tantos misioneros. Paso a contarles las cosas más importantes primero, y si el tiempo lo permite, algunas cosas de menor importancia después, por lo tanto, no sigo el orden cronológico de los hechos. Entre las cosas más importantes para dar gracias a Dios es la celebración de los primeros Votos Perpetuos de nuestra Congregación en tierras tanzanas. Los hermanos Emanuel Deus y Anthony Mayala, el día del Verbo Encarnado hicieron profesión perpetua en la iglesia de nuestra casa de formación, iglesia dedicada a Nuestra Señora de Luján. Por primera vez somos testigos de esto en esta misión. Al mismo tiempo, en Argentina hizo sus votos perpetuos el Hermano Petro, quien hace casi dos años atrás tuvo el accidente de moto en el que debieron amputarle una pierna, y está ahora por allá para ayudarle en su tratamiento y rehabilitación. Los tres hermanos son del mismo curso, y haber tenido esta celebración el mismo día, en Argentina y en Tanzania, nos ha llenado de alegría. La santa misa fue presidida por nuestro Obispo de Kahama, Mons. Christofer Ndizeye. La celebración fue muy preparada por nuestros religiosos, especialmente la parte litúrgica. Se hicieron algunos cantos polifónicos, que sorprenden mucho a todos, y gustan. Por vez primera nuestra iglesia de la casa de formación ha sido testigo de la postración de los hermanos para el canto de las letanías. Se hicieron presentes una gran cantidad de miembros de la Tercera Orden, junto a familiares de los hermanos, que habían venido desde lejos. Algunos de ellos viajaron el día anterior para poder llegar a tiempo, pues tenían más de cinco o seis horas de viaje. Vinieron algunos sacerdotes de las parroquias vecinas, y algunas religiosas también. Para esa ocasión tan especial, tuvimos otro regalo muy grande, y es que llegó a la misión el P. Johntin Lokang, IVE. Vino para quedarse, es decir, ha regresado para ser misionero en Tanzania otra vez. Esto nos ha producido una gran alegría a todos. Los feligreses lo recordaban con afecto, y lo saludaban con mucha alegría y muy efusivamente. La mayoría recordará, pero lo recuerdo por las dudas, que el P. Johntin tuvo un grave accidente en moto en abril del año 2014. Debido a eso tuvimos que llevarlo fuera de Tanzania, una vez que estuvo mejor, para poder hacer todo lo posible para salvarle la pierna. Estuvo en Egipto, luego en Italia, y ha pasado por muchas operaciones. Los últimos años aprovechó para estudiar y obtener la licenciatura en Teología Dogmática. Como está mucho mejor de su pierna, aunque debe seguir siempre con controles y cuidándose, él mismo insistió varias veces en que era su deseo volver a la misión. En estos doce años que han pasado, vino un par de veces a visitarnos, y siempre hemos mantenido el contacto. Se imaginan que luego de tantos años, con tantas historias y anécdotas sobre nuestros hombros, ha sido una gran alegría estar nuevamente compartiendo la misión. Doy gracias a Dios por esto, porque cuando uno recuerda aquellos difíciles días del accidente y los meses posteriores, parece increíble verlo de nuevo por estos lados. Bueno, eso sí, prohibido subirse de nuevo a una moto, por las dudas. De todas formas, tenemos más caminos que antes, y hay algunos padres más jóvenes que pueden ir a las aldeas en que sólo se llega en moto. Mil gracias a ustedes, que durante tantos años han rezado por su salud, y podrán ver que las oraciones han dado mucho fruto. ¡Bienvenido padre Johntin! Luego de los festejos por los votos perpetuos, como nos ha sucedido en todas las misiones, entramos de lleno en la preparación de la Semana Santa. En nuestro caso fue al día siguiente el inicio de dos encuentros de jóvenes, que duraban desde el jueves hasta el Domingo de Ramos. Dos encuentros, uno en cada parroquia, con 104 jóvenes en Kangeme, y 150 en Ushetu. Buenos números, pero lamentablemente en Kangeme no participaron tantos jóvenes como en otros años, porque de los alumnos del colegio secundario de esta parroquia no vino ninguno, tal vez llevados por malos consejos de algunos profesores, puesto que los jóvenes siempre tienen grandes deseos de participar de estas actividades. Generalmente Kangeme es una parroquia que congrega más gente, y los campamentos de niños siempre son más numerosos que en la otra parroquia. Tendremos, como siempre que seguir trabajando, y ver donde se da el problema para tratar de que no se repita. De todas formas, los encuentros estuvieron muy buenos, y este año los hicimos un día más largo, a pedido de los mismos jóvenes. De esa manera se podían dar más charlas, y dedicar también más tiempo a los juegos y competencias. Se dieron conferencias sobre el Noviazgo Católico, el Aborto y los Anticonceptivos, las Virtudes y Pasiones, Rezar con la Biblia, defender la Verdadera Iglesia, etc. En uno de los encuentros los jóvenes pidieron ver la película de La Pasión de Mel Gibson, para poder prepararse mejor a la semana santa, y entonces lo hicimos el sábado antes de irse a dormir. Muchos de ellos era la primera vez que veía esta película.
Algo para contarles, es todo el despliegue logístico que debemos hacer cada año para traer un grupo de jóvenes desde la parte más alejada de la parroquia de Ushetu de la zona de Seleli. En época de lluvias, es decir desde noviembre hasta abril o mayo, un río que nos separa de las aldeas del sur, crece de tal forma que no hay como cruzarlo en vehículo. No hay puentes construidos, y la comunicación terrestre se corta, salvo que se pase por botes hechos de corteza de árboles. El cruce hay que pagarlo, y eso aumenta el costo del viaje, y si deben cruzar una bicicleta o moto, también se debe pagar. Es decir que, para todo un grupo de jóvenes, no es fácil venir desde más de 30 kilómetros, caminando, y tener que cruzar el río en estos botecitos, para seguir caminando. Y considerar que esto se debe hacer al venir y al regresar a sus casas. Luego de todos los trabajos por la fiesta del IVE y de los Votos Perpetuos, debíamos deliberar los padres y hermanas si podíamos hacer el esfuerzo de ir a buscarlos. Los que habían pedido venir eran casi 60 chicos, y de las aldeas más lejanas, donde más nos cuesta llegar, y aún con gran esfuerzo de los padres de Ushetu, a veces pasan algunos meses sin que tengan misas en sus aldeas. Vimos que por más que era un gran esfuerzo, valía la pena por estos jóvenes, que no tienen tantas oportunidades durante el año para escuchar estas charlas, tener misa, confesarse, y formarse mejor. Para poder traerlos hay que dar una vuelta de más de 50 kilómetros, salir de la diócesis nuestra, pasar a una parroquia vecina, usar un puente sobre el río, y regresar nuevamente a la parroquia. Hay que llevar cuatro vehículos, pues tenemos un pequeño bus, pero los últimos 15 kilómetros de camino son muy malos, hay que usar doble tracción, y el bus no puede llegar hasta el final. Todo esto se los cuento porque en verdad que no es fácil, pero al final vimos que este grupo de jóvenes participó muy bien, con muy buen espíritu, y se los veía realmente contentos. Finalmente, les cuento un poco de una dificultad que se sumó durante estos días, previos a los días de los votos perpetuos y durante los encuentros de jóvenes. Uno de los beneficiarios de nuestro Hogarcito, nuestro apostolado con los discapacitados, estuvo muy mal de salud. Simoni, que es el más grande de edad de los seis chicos que allí tenemos, ha estado con muchas complicaciones de estómago, infección en la sangre, y algunas cosas más, derivadas de su problema crónico, que es su retraso, y parálisis, etc. Estaba con dificultades para poder tragar la comida, y luego de atenderlo en el dispensario de nuestras hermanas, decidieron llevarlo a Kahama. Luego hubo que llevarlo a Mwanza. Todo esto lleva mucho sacrificio, pues Simoni es grande tiene mucha limitación en sus movimientos, y los viajes son largos. Estamos a más de siete horas de Mwanza desde la misión. Hacia allá tuvieron que partir para todo esto uno de los hermanos, la hermana Inmaculada, que es doctora, y el P. Pablo Folz. Tuvieron que estar todos esos días entre hospitales, viajes, trámites, estudios, etc. Todo es muy complicado, con mucha lentitud y burocracia, y con una atención deficiente. Sin embargo, se pudo hacerle muchos estudios, y buscar de que Simoni pueda llevar estas dificultades de la mejor manera posible. Los que allá estuvieron, entre cuidados de noche, y vigilias en el hospital, no pudieron estar en la fiesta del Verbo Encarnado y en los Votos Perpetuos. Pero sabemos que el sacrificio de Simoni, junto al de los hermanos y voluntarios que lo atienden, la hermana Inmaculada, y el P. Pablo, no deja de dar frutos en la misión. Gracias a esos sacrificios es que podemos cosechar tantos frutos. Los enfermos son “las piezas claves de la Congregación”, y esto se ve a las claras en nuestra misión de Tanzania. Las celebraciones de Semana Santa han sido muy buenas en las dos parroquias, y se han predicado Ejercicios Espirituales Ignacianos en las casas de formación. Todo con muchísimo fruto y bendiciones. Gracias a Dios. Quedan más cosas en el tintero, como casi siempre, que quedarán para la próxima.
¡Felices Pascuas!
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