En el décimo aniversario de su partida a la casa del padre
Monseñor Erba soñaba con un monasterio que rezara por la santificación de los sacerdotes. Ese sueño tomó forma hace veintisiete años con la fundación de esta casa (el monasterio “Maria Ss.ma delle Grazie” en Velletri), a la que amó como a la niña de sus ojos y que visitó siempre como un verdadero padre y amigo. De aquellas visitas —y de las entrevistas que las hermanas pudieron hacerle— nació en parte el libro que hoy presentamos: “Mis Memorias”, escrito al cumplirse los veinticinco años de su ordenación episcopal.
En estas páginas, Mons. Andrea Maria Erba narra con sencillez y hondura el itinerario de una vida enteramente entregada a Dios, a la Iglesia y a las almas: desde su infancia en Biassono hasta su consagración episcopal por san Juan Pablo II, pasando por su formación barnabita, su fecundo ministerio sacerdotal y su paternidad espiritual hacia el Instituto del Verbo Encarnado y las Servidoras. Su ordenación episcopal —que él vivió sin imaginar lo que Dios preparaba— fue el origen de un vínculo que marcó para siempre nuestra identidad y misión.
Este libro recoge la vida de un hombre bueno, culto, alegre y profundamente eclesial, cuya caridad heroica y sonrisa imborrable dejaron huella en todos los que lo conocimos. En el décimo aniversario de su muerte, y en perpetua gratitud por su solicitud paternal hacia nuestra Congregación, presentamos esta traducción al español como homenaje a quien fue para nosotros pastor, maestro, amigo y hermano.
Un libro que nos invita a reconocer, una vez más, que “todo don perfecto viene de lo alto”[1]. Buena lectura.
[1] Santiago 1, 17
PRESENTACIÓN DE LA OBRA
En Mis Memorias, Mons. Andrea Maria Erba abre con sencillez y profundidad el itinerario de una vida enteramente entregada a Dios, a la Iglesia y a las almas. Desde su infancia en la serena Biassono hasta su consagración episcopal por san Juan Pablo II, pasando por su formación barnabita, su fecundo ministerio sacerdotal y su paternidad espiritual hacia el Instituto del Verbo Encarnado y las Servidoras, estas páginas revelan el corazón de un pastor bueno, alegre y fiel. Con la claridad de un testigo que nunca buscó protagonismo, Mons. Erba recorre los momentos luminosos y también los de cruz, siempre sostenido por una confianza inquebrantable en la Providencia. Su sonrisa, su cultura vasta y su caridad heroica atraviesan cada capítulo, dejando al lector la impresión de haber conocido a un verdadero hombre de Dios. Este libro es, a la vez, un testimonio, una acción de gracias y una herencia espiritual destinada a perdurar.
EL AUTOR
Mons. Andrea Maria Erba, nacido en Biassono (Monza, Italia) el 1 de enero de 1930, ingresó a los doce años en el seminario menor de los Clérigos Regulares de San Pablo y vivió desde entonces con fidelidad ejemplar al carisma barnabita y al espíritu de su Fundador, San Antonio María Zaccaria. Sacerdote de profunda vida interior, formador y profesor de historia eclesiástica, fue también párroco celoso de San Carlo ai Catinari (Roma), donde solía decir que había sido «un párroco feliz». Dotado de vasta cultura, espíritu eclesial y una bondad proverbial, publicó numerosos escritos y promovió con convicción el ecumenismo espiritual. El 6 de enero de 1989, San Juan Pablo II lo consagró obispo de Velletri‑Segni, diócesis en la que ejerció su ministerio de paternal y cercan hacia las almas encomendadas. Allí acogió, acompañó y protegió al Instituto del Verbo Encarnado y a las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, a quienes erigió como Institutos religiosos de derecho diocesano en 2004, convirtiéndose en uno de sus mayores bienhechores. Tras su renuncia por edad en 2006, vivió en Roma sus últimos años con serenidad, humildad y una caridad heroica que nunca dejó de irradiar alegría y una sonrisa imborrable. Falleció santamente el 21 de mayo de 2016, en Velletri, y descansa en la catedral de su amada diócesis.




