Una ayuda visible en la Tierra – Hna. María de la Fe

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El Apóstol de la Divina Misericordia

 «He aquí la ayuda para ti visible en la tierra. 

Él te ayudará a cumplir mi voluntad en la tierra» 

(Diario, 50).

Quienes más ayudaron a Sor Faustina en la vida espiritual, el discernimiento y en el cumplimiento de su misión profética, fueron los sacerdotes: el confesor y director espiritual que tuvo en Vilna fue el padre Miguel P. Sopoćko, y en Cracovia, el P. José, Andrasz SJ.

Padre Miguel P. Sopoćko 

(1888-1975)

Queridos lectores, quiero compartir con ustedes la historia de un sacerdote que ha hecho muchas cosas grandes por Dios y por las almas, que se ha desvivido por hacer conocer la Divina Misericordia siendo dócil al plan de Dios; un sacerdote que según el decir de Jesucristo: 

«Es un sacerdote según mi Corazón. Me agradan sus esfuerzos. (…) Por medio de él, me ha complacido propagar el culto a mi misericordia» (Diario, 1256).

EL BEATO PADRE MIGUEL SOPOĆKO 

En Białystok, Polonia, presbítero, fundador de las Hermanas de Jesús Misericordioso.

El Padre Sopoćko, confesor y director espiritual de Sor Faustina, estaba directamente vinculado con el misterio de las revelaciones de Jesús Misericordioso. Dios le asignó un papel sumamente importante: la realización de la misión encomendada a Sor Faustina. Dedicó casi toda su vida a esta obra. 

Material de origen que utilizo para este artículo, es de Mons. Prof. Henryk Ciereszko – “Padre Miguel Sopoćko, Apóstol de la Divina Misericordia”.

Miguel Sopoćko nació el 1 de noviembre de 1888, en Nowosady, región de Vilna (actual Lituania), en el seno de una familia noble que cuidaba mucho las tradiciones patrióticas. A pesar de las duras condiciones de vida, sus Padres le proporcionaron una educación básica. La actitud moral de sus Padres, su profunda religiosidad y el amor paternal influyeron en Miguel y sus hermanos para su desarrollo espiritual adecuado. El clima de piedad en casa de los Sopoćko despertó́ en Miguel, desde su más tierna infancia, una ferviente religiosidad y el deseo de dedicarse al servicio de Dios a través del sacerdocio.

En 1910, el joven Miguel Sopoćko comenzó́ 4 años de estudios en el Seminario Conciliar de Vilna, formación que pudo continuar gracias a la ayuda económica concedida por el rector. El 15 de junio de 1914 fue ordenado sacerdote.

Primeros años de su sacerdocio, en Vilna.

El P. Miguel Sopoćko, ya como sacerdote, fue destinado a trabajar de vicario en la parroquia de Taboryszki, cerca de Vilna. A parte de las responsabilidades habituales que tenı́a, pidió permiso para impartir la catequesis dominical a los adolescentes. 

En verano de 1915, el frente de la guerra alemano-rusa pasó por Taboryszki. A pesar de los continuos peligros provocados por la guerra, el Padre Sopoćko celebraba las misas y participaba en la vida de los parroquianos. Organizaba también la enseñanza abriendo escuelas para niños en los pueblos vecinos. Más adelante, esta práctica se convirtió en motivo de persecuciones por parte de las autoridades ocupantes alemanas. De hecho, con el paso del tiempo, las autoridades alemanas empezaron a impedir al P. Sopoćko sus viajes a Vilna, cuyo objetivo era traer profesores a las escuelas que abrı́a. De esta manera, el Padre Miguel fue obligado a abandonar Taboryszki. 

En 1918, P. Sopoćko obtuvo el permiso que necesitaba (de las autoridades eclesiásticas de Vilna) para ir a Varsovia a cursar estudios en la facultad de Teologı́a de la Universidad. Desgraciadamente, una enfermedad y la situación polı́tica en Polonia le impidieron empezar la carrera. 

Capellán militar

Después el tratamiento médico, el P. Sopoćko volvió a Varsovia con la intención de continuar sus estudios, pero resultó que la universidad se habı́a cerrado a causa de la guerra. Ası́ pues, el Padre Miguel se incorporó como voluntario al servicio pastoral militar. El Obispo Castrense del Ejército Polaco le nombró Capellán militar y le destinó al hospital de campaña que se estaba formando en Varsovia. Tras un mes de servicio en el hospital, pidió el traslado al frente. Fue dirigido al Regimiento de Vilna, donde empezó inmediatamente su servicio pastoral entre los soldados que combatı́an en el frente. A parte de administrar los sacramentos, ayudaba a los heridos, quienes carecı́an de servicio hospitalario y se encontraban en unas condiciones muy difı́ciles.

Después de una larga marcha y pesada junto con el ejército combatiente, el P. Sopoćko volvió a padecer problemas de salud. A causa de ello, fue enviado a someterse a un tratamiento en un hospital militar, donde, mientras durante varias semanas se estaba recuperando, ayudaba a cuidar el espı́ritu de los enfermos. Cuando terminó el tratamiento le asignaron la función de capellán en el Campo de Entrenamiento para oficiales en Varsovia.

Actividad afanosa, presbítero infatigable

En octubre de 1919, a pesar de la guerra, la actividad en la universidad se reanudó. El Padre Sopoćko se matriculó en la sección de teologı́a moral y en los cursos de derecho y filosofı́a. A partir de ese momento, tuvo que dividir su tiempo entre los estudios y su servicio pastoral en el ejército. Además, se encargaba de la organización de las actividades sociales. Vigilaba el funcionamiento de la Ayuda Militar Fraternal (fue su presidente), de la posada militar y de la escuela para los huérfanos de las familias militares.

En verano de 1920 fue testigo del colapso del frente, y un poco más tarde, ya en Varsovia, vivió su heroica defensa y la derrota de la ofensiva soviética. Después de muchos años, el P. Sopoćko comentarı́a en sus Memorias este acontecimiento como una voluntad sobrenatural de la Divina Providencia y una señal de la Divina Misericordia para Polonia, gracia implorada con las oraciones de los fieles, quienes en agosto llenaban las iglesias.

Además de ejercer las funciones de capellán militar y estudiar teologı́a moral, empezó también estudios complementarios en el Instituto Pedagógico Superior. En 1923 obtuvo el tı́tulo de licenciado en teologı́a y se dedicó a la pedagogı́a de forma más profunda. Los resultados de las investigaciones referentes a la mala influencia del alcohol en el desarrollo de los talentos de los adolescentes, se convirtieron en la base para su tesis de graduación: “Alcoholismo y los escolares adolescentes”, que fue la culminación de los estudios del P. Sopoćko en el Instituto de Pedagogı́a.

 

El Padre Sopoćko entre los estudiantes de la Universidad Stefan Batory, en Vilna, 1929.

 

El Obispo de Vilna, Mons. Jerzy Matulewicz, lo invitó a trabajar en la diócesis, buen conocedor de los méritos y la preparación teológica y pedagógica del Padre capellán castrense. El Padre Miguel aceptó la propuesta del obispo y retomó el trabajo en Vilna.

La decisión formal se tomó en otoño de 1924, según la cual el P. Sopoćko fue nombrado Jefe de la Pastoral del Distrito Militar de Vilna, que abarcaba 12 unidades autónomas formadas por más de 10.000 soldados en total. El traslado del P. Sopoćko a Vilna representaba un ascenso, pero a la vez significaba mayores tareas y más responsabilidad. El servicio pastoral del Padre Sopoćko como capellán militar fue reconocido por el Mariscal José Piłsudski. 

A pesar de sus numerosas tareas pastorales, continuaba con los estudios en la Facultad de Teologı́a de la Universidad de Varsovia, preparando la tesis doctoral de teologı́a moral titulada “La familia en la legislación de los territorios polacos”. 

Defendió su tesis el 1 de marzo de 1926. Los estudios exigı́an el conocimiento de idiomas, de ahı́ que P. Sopoćko empezara a aprender alemán, inglés y francés. La catequesis y las enseñanzas que el capellán castrense, el P. Sopoćko impartı́a a los soldados en ruso en la Iglesia de la Santı́sima Trinidad de Vilna, (actualmente es el Santuario de la Divina Misericordia) también gozaban de gran interés por parte de los fieles. 

En los años 1927 y 1928, mientras todavı́a ejercı́a como jefe de la Pastoral del Distrito Militar, se le otorgó otro cargo de responsabilidad, la de Padre espiritual en el seminario, y director del Departamento de Teologı́a Pastoral en la Universidad de Vilna. Estos nuevos deberes le obligaron a retirarse gradualmente de la pastoral castrense ministerio militar. Además de Padre espiritual del seminario, fue al mismo tiempo moderador de la Congregación Mariana, del Cı́rculo Eucarı́stico, de los Terciarios Franciscanos y del Cı́rculo de los Clérigos de la Unión Misionera del Clero.

Otro servicio, que prestaba al mismo tiempo durante toda su estancia en Vilna, fue el de confesor de religiosas. Cuando fue exento parcialmente del servicio pastoral militar, sus deberes consistı́an en impartir cursos y realizar tareas de investigación, además del cargo de Padre espiritual en el seminario. Como en esa época faltaban los manuales adecuados, él mismo preparaba los apuntes para sus cursos, los cuales copiados por los estudiantes sirvieron de material educativo durante muchos años.

Cada vez más comprometido en el trabajo cientı́fico, pidió al Obispo Castrense y al Arzobispo, poder ser relegado de la pastoral castrense y de la función de Padre espiritual. Transcurrido cierto tiempo, obtuvo el consentimiento que solicitaba.

Los estudios del P. Sopoćko estaban principalmente relacionados con el trabajo de habilitación y se referı́an a los temas de educación y formación espiritual. 

Desde septiembre de 1932, el P. Sopoćko se trasladó al convento de las Hermanas de la Visitación, donde pudo terminar tranquilamente de escribir su tesis de habilitación “Propósito, sujeto y objeto de la educación espiritual según M. Łęczycki”. Defendió su su tesis de habilitación el 15 de mayo de 1934. Tras su habilitación, el Ministerio de Denominaciones Religiosas y Educación Pública lo nombró profesor asociado en la Universidad de Varsovia, y luego en la Cátedra de Teologı́a Pastoral en la Universidad Stefan Batory en Vilna.

Relación con la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia

A partir de 1932 el Padre Miguel Sopoćko fue confesor de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia que tenı́an por entonces su casa conventual en Vilna. Ahı́ conoció a Sor Faustina Kowalska, la cual, en mayo de 1933, tras llegar a Vilna, empezó a ser dirigida espiritualmente por el Padre. Ese encuentro fue fundamental en la vida del Padre Sopoćko, especialmente para su futura misión. 

Al encontrar en el Padre Sopoćko un confesor ilustrado y un buen director espiritual, Sor Faustina, cada vez más a menudo, empezó a presentarle sus vivencias, relacionadas con las revelaciones del Salvador Misericordioso. Por falta de tiempo, el Padre Sopoćko le recomendó a Sor Faustina que anotara sus experiencias interiores en un cuaderno. 

Posteriormente, él leerı́a sus escritos. Ası́ fue cómo surgió el «Diario» espiritual de Santa Faustina. Sor Faustina, transmitı́a al P. Sopoćko las revelaciones del Salvador que habı́a tenido antes de llegar a Lituania, y que más tarde siguió teniendo durante su estancia en Vilna. Le habló al Padre Sopoćko de los encargos que recibı́a de Jesucristo. Se trataba de pintar un cuadro con la imagen del Salvador Misericordioso, ası́ como emprender esfuerzos para establecer la Fiesta de la Divina Misericordia y fundar una nueva Congregación. Con el paso del tiempo resultó que el cumplimiento de estas tareas fue confiado por la providencia de Dios al P. Sopoćko.

En julio de 1934, el P. Sopoćko fue nombrado rector de la iglesia de San Miguel en Vilna. Este acontecimiento fue de gran importancia en años posteriores. Fue en esa iglesia donde el 4 de abril de 1937 − cumpliendo el deseo expresado por Jesucristo − fue bendecido y colocado el primer cuadro con la imagen de Jesús Misericordioso. Sor Faustina abandonó Vilna en marzo de 1936. El Padre Sopoćko siguió manteniendo contacto con ella mediante cartas y visitándola en Cracovia (Polonia), y llevaba a cabo la tarea de dar a conocer al mundo el misterio de la Divina Misericordia, que les habı́a sido confiada a los dos.

Apoyándose en la doctrina de la Iglesia, buscaba fundamentos teológicos para la institución de la Fiesta de la Misericordia, según la indicación de Jesús en las revelaciones a Santa Faustina. Presentó los resultados de sus estudios y argumentos para instituir la fiesta en diversos artı́culos publicados en revistas teológicas y en varios trabajos individuales acerca del tema de la Divina Misericordia.

Fragmentos de las Memorias del P. Miguel Sopoćko:

«Hay algunas verdades de nuestra santa fe que supuestamente se conocen y a menudo se recuerda, pero no se entienden bien o no se vive según ellas. Así pasaba conmigo en lo que se refiere a la verdad sobre la Divina Misericordia. Tantas veces he pensado en esta verdad, meditándola, especialmente durante los retiros; tantas veces he hablado de ella en los sermones y repetía en las oraciones litúrgicas, pero no profundizaba en su contenido ni en la importancia que tiene para la vida espiritual; sobre todo, no entendía, el significado de esta verdad con que la misericordia de Dios fuera el mayor atributo del Creador, Redentor y Santificador. Esto era así hasta que apareció en mi vida un alma santa y simple, estrechamente unida a Dios, que por inspiración de Dios me lo dijo y motivó a realizar estudios sobre esta cuestión, a investigar y reflexionar sobre este tema. Esta alma era la difunta Sor Faustina (Helena) Kowalska de la Congregación las de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia.

(…) Al principio no sabía muy bien de qué se trataba; escuchaba, desconfiaba, meditaba, examinaba, pedía consejo a otros; solo al cabo de unos años entendí la trascendencia de esa obra, la grandeza de la idea, y yo mismo me convencí de la eficacia de ese gran culto vivificador, que en realidad es antiguo, aunque olvidado en nuestro tiempo, y exige renovación».

Queridos todos: Mientras elaboro la segunda parte de este artículo, deseo que este magnánimo sacerdote, hoy Beato Padre Miguel Sopoćko, nos anime a trabajar por la gloria de Dios y por la salvación del prójimo. Que Él sea amado sobre todas las cosas!

Ave María y adelante!

Hermana María de la Fe

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